¿Cuánto se demora hacer una página web?
Una página web para un negocio pequeño o mediano toma entre una y tres semanas. En Biorvi el techo son dos semanas, y muchas veces sale antes.
Pero el dato importante no es ese. Es este: el plazo casi nunca lo decide quien programa. Lo decide cuándo llega tu contenido y cuánto demoras en responder.
De qué depende el reloj
El plazo empieza a correr cuando están las dos cosas: el primer pago y el material. Si falta el material, el reloj se detiene. No es una cláusula para cubrirse — es que literalmente no se puede armar tu sitio sin tus textos y tus fotos.
Lo que se necesita de tu lado:
- Los textos. Qué quieres que diga cada sección. No tienen que estar perfectos; se pueden ordenar después. Pero la información tiene que venir de ti, porque nadie conoce tu negocio mejor.
- Las fotos. De tu local, tus productos, tu equipo. Fotos reales convierten mucho mejor que imágenes de banco.
- El logo, si tienes, en la mejor calidad que exista.
- Alguien que decida. Una sola persona que pueda aprobar cambios.
Ese último punto es el que más proyectos atrasa. Cuando cada corrección tiene que pasar por tres personas que no se ponen de acuerdo, dos semanas se convierten en dos meses. No por el desarrollo.
Qué pasa en esas dos semanas
No es que alguien esté tecleando catorce días seguidos. El tiempo se reparte:
Los primeros días se define la estructura: qué páginas hay, qué va en cada una, cómo llega alguien desde que entra hasta que te escribe.
El grueso del tiempo es construcción y ajuste. Aquí es donde entran tus correcciones, y donde es barato cambiar cosas.
El final es revisión: que se vea bien en celular, que cargue rápido, que Google pueda leerla, que los formularios lleguen a donde tienen que llegar.
Las tres rondas de cambios
Una ronda es una lista: juntas todo lo que quieres corregir y lo mandas de una vez. Da igual si son dos cosas o quince — cuenta como una.
Se piden mientras construimos, no después de entregar. Es cuando cambiar algo es rápido y no cuesta nada.
Hay una distinción que conviene tener clara desde el principio: corregir no es lo mismo que agregar. Ajustar un texto, cambiar un color o mover una sección es una corrección. Pedir una función que no estaba en la cotización es trabajo nuevo — se cotiza aparte y no te gasta una ronda.
Cuando alguien promete 48 horas
Se puede, y no siempre es mala señal. Significa una plantilla ya hecha con tu contenido encima. Si tu negocio necesita estar en línea rápido y no te importa parecerte a otros mil sitios, es una decisión razonable.
Lo que no se puede en 48 horas es algo pensado para tu negocio en particular. Ahí no se está ahorrando tiempo, se está saltando el trabajo.
Cuando alguien pide tres meses
Para un sitio de cinco páginas, tres meses casi nunca es tiempo de desarrollo. Es tiempo de cola: tu proyecto esperando su turno.
Pregunta directamente cuántos días de trabajo real lleva y cuándo empieza. Son dos números distintos, y el segundo es el que te importa.
Cómo acortarlo tú
- Manda todo junto al principio. El material que llega en cuatro tandas distintas obliga a rehacer partes ya armadas.
- Junta tus correcciones. Cinco mensajes sueltos en tres días cuestan más que una lista de quince puntos.
- Decide quién decide. Antes de empezar, no durante.
Si quieres saber qué incluye tu proyecto y en qué plazo, el cotizador lo arma contigo. Las reglas completas del trato están en condiciones, escritas antes de que pagues nada.