¿Qué es el hosting y por qué se paga todos los meses?
Tu página web es un montón de archivos. Esos archivos tienen que estar en un computador encendido, conectado a internet, listo para entregárselos a cualquiera que escriba tu dirección. Ese computador es el hosting.
Por eso se paga todos los meses: mientras alguien pueda visitar tu sitio, hay una máquina prendida sirviéndolo. El día que nadie paga esa máquina, tu sitio deja de existir para el mundo.
Hosting y dominio no son lo mismo
Se confunden todo el tiempo, y conviene separarlos bien porque se compran en lugares distintos y se pierden por motivos distintos.
El dominio es la dirección: tunegocio.cl. Es un nombre reservado a tu
nombre, y se paga una vez al año.
El hosting es el terreno: dónde vive el sitio. Se paga cada mes o cada año.
La analogía sirve hasta aquí: puedes cambiar de hosting sin perder el dominio, igual que te mudas sin cambiarte el nombre. Y puedes perder el dominio teniendo el hosting pagado, que es la peor de las dos.
Qué pasa si dejas de pagarlo
El sitio se cae. No se borra al instante en un buen proveedor, pero deja de estar en línea.
Lo que no deberías perder es el dominio, si está a tu nombre, ni tus archivos. En Biorvi avisamos y hay quince días para ponerse al día; pasado ese plazo el sitio sale de línea, pero tu dominio sigue siendo tuyo y te entregamos tus archivos si los pides. Nunca vas a encontrarte tu web caída sin aviso.
Pregunta esto antes de contratar con cualquiera. La respuesta te dice mucho.
Cuánto debería costar
Para un sitio de negocio pequeño o mediano en Chile, entre $3.000 y $15.000 al mes. En Biorvi son $4.500 mensuales, más $20.000 una vez por dejar el dominio configurado, con el primer mes incluido.
Si ya tienes hosting contratado, no hay razón para pagar dos. Dejamos tu sitio funcionando en el tuyo por $35.000 una sola vez y ahí no hay mensualidad: el servidor es tuyo.
Por qué el hosting gratis casi nunca sale gratis
Existen opciones sin costo y algunas son buenas. Lo que suele estar en la letra chica:
- Publicidad que no controlas insertada en tu propio sitio.
- Una dirección prestada del tipo
tunegocio.proveedor.com, que le dice a todo el mundo que no invertiste en tu negocio, y que además no te pertenece. - Lentitud, porque tu sitio comparte máquina con cientos de otros. Google mide la velocidad y la usa para ordenar resultados.
- Nadie a quien llamar cuando se cae.
Para un proyecto personal, perfecto. Para un negocio que quiere que le compren, sale caro por otro lado.
Qué hace que un hosting sea bueno
No es el espacio en disco. Un sitio de negocio pesa menos de lo que ocupa una foto de tu celular. Lo que importa:
- Que responda rápido. Es factor de posicionamiento en Google, no una preferencia estética.
- Que tenga certificado SSL, el candado del navegador. Sin él, Chrome advierte que tu sitio no es seguro.
- Que alguien lo mantenga. Los servidores necesitan actualizaciones. Un servidor sin mantención es un problema esperando fecha.
- Que haya respaldos.
La pregunta que casi nadie hace
¿De quién es la cuenta?
Si el hosting está contratado a nombre de quien te hizo el sitio, y esa persona desaparece o suben el precio, no tienes forma de mover tu sitio. Es la versión silenciosa de quedar atrapado.
Que el dominio esté a tu nombre es innegociable. Que el hosting lo administre alguien más está bien, siempre que puedas irte cuando quieras y llevarte tus archivos.
Nosotros alojamos en servidores propios, y el dominio lo compras tú, a tu nombre, con las credenciales en tu poder. Te asesoramos sin cobrarte para que elijas bien. Las reglas completas están en condiciones.